De Mar a Mar El Paisaje Bajacaliforniano

Conocí a Julio Rodríguez Ramos (Cd. Obregón, Sonora, 1956) a mediados de los 90, él trabajaba en algo de promoción en el medio de las carreras fuera de camino; en una ocasión se acercó al fotógrafo David Hopps y a mí para preguntarnos algunos datos acerca de nuestro equipo fotográfico e iniciamos una relación amigable.

Regularmente nos encontrábamos en otras carreras y, en una ocasión, nos pidió organizar una exposición sobre Off -road y así lo hicimos; montamos una veintena o más de fotos en el Ex hotel Riviera, y ya al final del día, como cosa de magia, las imágenes desaparecieron; aun así quedamos contentos.

Después nada supe de él, hasta que en una ocasión vi anunciada una exposición de paisaje en la desaparecida “Esquina de Bodegas”. Grata sorpresa, había imágenes de buena manufactura y en gran formato, algo novedoso para la época. Junto con ella inició la distribución de unas postales con las mejores series de la colección. Luego, de manera afortunada, sus fotos empezaron a aparecer en los promocionales de la Secretaría de Turismo del Estado.

Durante la celebración de una de las fiestas de la Vendimia que se celebran en Ensenada, me pidieron organizar un concurso de fotografía con el tema de paisaje; hubo una nutrida respuesta de participantes y Julio se encontraba entre ellos: obtuvo el primer lugar con la foto de La Rumorosa, ahora esa imagen se ha convertido en un ícono del paisaje norbajacaliforniano.

De pronto lo vi ligado al mundo de los vinos y, de vez en vez, me lo topé en algunos eventos en el Valle de Guadalupe; me contó acerca del libro que estaba realizando entonces, con Camilo Magoni, sobre la historia del vino en Baja California. Y, justo en ese ambiente, el verano pasado me platicó sobre su nuevo proyecto personal, la publicación del libro “De mar a mar”.

Con dedicación y ofi cio, como debe ser, Julio ha sido incansable en su propósito de posicionarse como uno de lo fotógrafos paisajistas más activos en los últimos años, y no de manera gratuita. A la par, se ha reconocido a Rodríguez como uno de los más importantes gestores culturales del Estado, esto gracias a la organización de uno de los eventos más trascendentales en la historia del arte en Baja California: Entijuanarte.

El Libro

El jueves 2 de febrero se presentó en la sala Ernesto Muñoz Acosta del Cearte (Centro Estatal de las Artes de Ensenada) el libro “De mar a mar”, del fotógrafo Julio Rodríguez, con introducción de Ochoa P. y textos de Joaquín Murrieta-Saldivar, W. Michael Mathes, Ricardo Zazueta Lagos, David Ungerleider, Camillo y Conrado Acevedo Cárdenas.

De presentación intachable, en dura y con el título grabado, con cubierta en papel cuché, diseño discreto y elegante. Impreso en China, el diseño salva las pocas páginas donde los colores se ven de pronto virados a tonos irreales, que saltan a la vista entre la mayoría las páginas impecablemente impresas. libro está dividido en siete capítulos, orden siguiente: Mar de Cortés, Desierto, Arte rupestre, Montañas, Misiones, y Océano Pacífi co. La capitulación debe, según Julio, a la experiencia de día iniciar tomando fotos en el Cortés, la salida del sol, y terminando por la en el Pacífi co, mientras el sol se ponía en el horizonte. De mar a mar, ni dudarlo.

Repasar las hojas del libro es hacer un viaje por los sitios comunes del paisaje de Baja California; en ocasiones las fotos sorprenden, en otras traen recuerdos y otras más despiertan el interés por conocer los lugares mostrados por Julio. La propuesta estética no está alejada de los estilos puristas de los grandes paisajistas, en algunos momentos se vuelve reiterativo, sobre todo en las escenas de amanecer y atardecer, exceptuando una pequeña serie de flores tomada en contrapicada, que incluso aparecen fuera de foco, que considero como un respiro visual interesante.

Después de la presentación, Julio me comenta que “seguramente bastantes fotógrafos tienen muchas mejores fotos que las mías, pero que no quería quedarme con las ganas de realizar mi propio libro”. Se me hace una actitud muy honesta por su parte, y muy válida. Además no cualquiera puede lograr una edición con estas características.

Su labor como gestor cultural le ha dado a Julio las herramientas para obtener recursos, y es evidente en esta producción.

Para la edición de este ejemplar, la captación de fi nanciamiento es, sin duda, una labor digna de elogio y que merece todo el reconocimiento, más en estos tiempos donde la iniciativa privada no apuesta a los proyectos de arte y cultura.

El ejemplar “De mar a mar” es un buen libro para conocer y reconocer nuestro entorno natural, sobre todo del Estado, pues la mayoría de las ediciones comerciales están concentradas en la parte sur de la península y, además, realizada por fotógrafos extranjeros.

“De mar a mar” será por algunos años el mejor referente del paisaje norbajacaliforniano y todo gracias al trabajo gestoral y productivo del fotógrafo Julio Rodríguez.

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